"ARTÍCULO PUBLICADO EL DÍA 13/09/10 EN EL SUPLEMENTO LÍDER LUGO"

jueves 16 septiembre 2010

Gracias a María Santos por enviarnos este artículo tan interesante sobre el Judo

EN UN TATAMI LA CORTESÍA YA NO ES COSA MEDIEVAL

 

Llaman a la puerta y piden permiso. Entran y colocan sus pequeños  zapatos en un lateral, Lucía Carreira de 6 años y Elora de 11 toman posición sin alterarse ni interrumpir lo que allí acontece. Es después de una serie de clases de judo cuando la colchoneta del primer día en la que sólo apetecía saltar sin control se convierte en una zona de reflexión y juego pensado al que llaman tatami. Eso sí, aunque ordenado y dentro de una atmósfera envuelta en el comportamiento más cuidado, para ellas sigue siendo un juego,  “lo más  divertido  es cuando conseguimos tirar a uno de los mayores, nos encanta”, asienten con la cabeza las pequeñas bajo tímidas risas. Hablar de judo es hablar de deporte educativo. Así lo entienden quienes lo practican y enseñan en el Judo Club Lugo. Y así lo entendía su fundador, Amador Trillo que, desde hace 30 años respira y transmite el amor por este arte marcial olímpico. El judo es una disciplina en la que prima más la habilidad que la fuerza. Aunque es un deporte de contacto en el que impera el cuerpo a cuerpo, no están permitidos los golpes, a diferencia de otros deportes orientales como el kárate. Lo fundamental en el judo es saber aplicar las técnicas apropiadas para tirar al adversario con un simple movimiento de pies y brazos. Y ser un buen estratega.
Quienes difunden este deporte en Judo Club Lugo tienen claro que su objetivo prioritario, más allá de técnicas y estrategias, es educar. “El judo es un deporte que permite educar en valores como el respeto, la disciplina y la convivencia”, explica Miguel  Blanco, director deportivo del Judo Club Lugo. Miguel comenzó a practicar judo siendo niño, atraído por la novedad del este deporte, la espectacularidad que permitía derribar a una persona aplicando una técnica. Ya son diez años los dedicados a la enseñanza de esta disciplina en este club. Se le nota orgulloso por los resultados de tan largo camino: “A nivel provincial estamos arriba. El año pasado quedamos como tercer mejor club de toda Galicia. Además tenemos tres árbitros nacionales y siete maestros nacionales”, destaca. La semilla de aquel primer proyecto de Amador Trillo dio hoy sus frutos: Judo Club Lugo amplía y oferta la práctica del  judo en ocho colegios de la provincia: Sagrado Corazón, Paradai, Baralla, Becerreá, Rosalía de Castro,
San José, Albeiros e Illaverde. En estos dos últimos cuentan como entrenadora a la campeona nacional y europea de judo, Sara Álvarez que, a pesar de la grave lesión que sufrió, tiene previsto incorporarse a la competición en octubre. En estos colegios con los que Judo Club Lugo tiene convenio se acoge a niños y niñas de cuatro a 16 años. Actualmente hasta dos  grupos de judo escolar por centro, con un máximo de 25 niños y niñas en cada uno. Los niños inscritos están federados y con mutualidad deportiva  más licencia con la que pueden participar a nivel Galicia y a nivel nacional. El material, tanto camisetas como colchonetas las pone el Club. Las clases tienen un triple componente. La enseñanza de valores, como el respeto, la disciplina y la convivencia con los compañeros, es un aspecto básico. También es muy importante el trabajo que se hace para impulsar el desarrollo físico y psíquico de los alumnos, en aspectos como la psicomotricidad, las habilidades y la coordinación Y, obviamente, el aprendizaje de las técnicas del judo ocupa buena parte de las clases, especialmente con los chavales mayores. Pero con una aclaración que los profesores transmiten a los niños y niñas desde el principio: las técnicas sólo se utilizan sobre el tatami, porque son técnicas deportivas y no recursos de defensa personal. Es ahí cuando los más pequeños comprueban que con una buena técnica  la pequeña Lucía de seis años es capaz de tumbar al campeón gallego, Diego Álvarez.  Por eso, y gracias al judo, en este caso las apariencias suelen engañar.